El comienzo de la relación entre Aston Martin y Honda ha comenzado de una forma realmente dantesca. La situación deportiva de esta asociación está siendo decepcionante, tocando incluso fondo el pasado fin de semana en el Gran Premio de Barcelona-Catalunya y recientemente en Austria y Silverstone, con un equipo que clasificó en las últimas dos posiciones y con una diferencia de un segundo con respecto al siguiente coche, los Cadillac; y con abandonos por temas de fiabilidad.

La llegada de Adrian Newey al equipo Aston Martin suponía la gran esperanza de un proyecto que ha crecido notablemente en las últimas temporadas, con unas instalaciones de primer nivel, tecnología de última generación y personal referente en la Fórmula 1. El ingeniero británico se dejó convencer por las ambiciones de Aston Martin y dejó casi dos décadas de trayectoria en Red Bull para afrontar un nuevo proyecto profesional en el que tiene el objetivo de hacer campeón a los de verde.

Para conseguir ese objetivo y tras un comienzo dantesco de temporada 2026, Adrian Newey ha estado totalmente centrado en el desarrollo de la versión B del AMR26, el coche que debe permitir a Aston Martin dejar atrás la pesadilla que actualmente vive. Tanto es así que solo ha estado presente en tres de los nueve grandes premios disputados: Australia, Mónaco y la carrera de casa en Silverstone; dejando de lado la actividad de la pista y centrándose en trabajar en la fábrica. Y en Aston Martin tienen claro su camino a seguir: seguir trabajando bajo el gran liderazgo de Adrian Newey. El salto debe ser enorme, claro. Tanto para asegurar simplemente batallar por Q2 como unos puntos que ahora mismo marcan los Racing Bulls de Lawson y Lindblad.

El Gran Premio de Bélgica será la última carrera de Aston Martin con prácticamente la misma especificación con la que comenzó el curso. Mientras sus rivales han incorporado evoluciones durante los primeros meses del campeonato, la escudería de Silverstone ha concentrado sus esfuerzos en un gran paquete que transformará buena parte del monoplaza en Hungría, pero para Alonso el verdadero valor del paquete estará en validar el trabajo realizado durante los últimos meses.

«Seguimos teniendo el mismo coche que en los test de Bahréin. Evidentemente, los demás han mejorado sus coches. Nosotros ya empezamos con un ritmo lento y en cada carrera parecemos más lentos porque todo el mundo va progresando. Es difícil asignar un número a las mejoras o hacer una estimación. Ya hemos tenido suficiente experiencia intentando adivinar ganancias de rendimiento que después no conseguimos. Creo que se trata más de que el equipo demuestre que vamos en la dirección correcta. Quizá la filosofía del coche no era la adecuada y estamos cambiándola. Estamos haciendo diferentes modificaciones y reduciendo el peso», comenta Fernando Alonso.

«Hay un gran esfuerzo desde la fábrica para solucionar algunos de los problemas que vimos al inicio del año. Más que ponerle una cifra, creo que se trata de recuperar la confianza en lo que estamos haciendo, también pensando en el próximo año. Lo veremos el próximo fin de semana y quizá después de la carrera tendremos una mejor comprensión. Incluso el jueves o el viernes habrá muchos elementos de prueba en Budapest antes de poder sacar una conclusión. Ahora estamos al fondo, así que si podemos dar un paso que nos permita luchar por los puntos, sería increíble. Pero tenemos que mantenernos tranquilos», añade.

Vía – thebestf1.com