La marca es protagonista en el EICMA 2026 con dos novedades que combinan tradición, innovación y deportividad: la SV-7S, que recupera la esencia de la icónica SV650; y la GSX-10R, una deportiva que traslada el ADN de competición a la calle.

La firma nipona ha presentado en el salón EICMA de Milán dos novedades: la SV-7S, una naked de media cilindrada que recoge el legado de la SV650 y una tecnología de última generación; y la GSX-10R, una deportiva con motor de 999 cc pensada para disfrutar tanto en carretera como en circuito.

Suzuki SV-7S. Una moto ágil y ligera.

La SV-7S debuta en el segmento medio con la fórmula que hizo popular a la SV650: una moto ligera, ágil y con una respuesta inmediata al acelerador. Su carácter noble da confianza al piloto, tanto si está empezando como si ya acumula muchos kilómetros, y está pensada para rendir igual de bien en el tráfico urbano, en una carretera de montaña o en una jornada de circuito.

El corazón de la SV-7S sigue siendo el bicilíndrico en V a 90° de 645 cm³, refrigerado por líquido y con distribución DOHC, que lleva más de 25 años demostrando su entrega de par suave y contundente, su carácter y su fiabilidad. Los cuerpos de mariposa downdraft, las bujías de iridio de doble chispa y el escape 2 en 1 ajustado completan un propulsor que mantiene el latido característico de la saga SV.

La moto incorpora el Suzuki Intelligent Ride System (S.I.R.S.), que reúne el acelerador electrónico Ride-by-Wire, el selector de modos de conducción Suzuki Drive Mode Selector (SDMS), el control de tracción Suzuki Traction Control System (STCS), con tres niveles además de la posición OFF, y el Quick Shifter bidireccional, que permite subir y bajar marchas sin usar el embrague. A ello se suman el ABS, el Suzuki Easy Start System, que arranca el motor con una sola pulsación, y el Low RPM Assist, que ayuda a mantener el régimen de ralentí en las salidas.

La parte ciclo está pensada para que resulte fácil de manejar. El chasis tubular de acero en celosía mantiene un centro de gravedad bajo y unas proporciones estrechas que favorecen un comportamiento ágil y predecible. El asiento, estrecho y situado a 785 mm del suelo, facilita apoyar los pies; el manillar de aluminio, de 719 mm, es más ancho y queda más cerca del piloto que en la SV650; y el depósito, de 14 litros, tiene un perfil delgado que permite una posición más cómoda.

La horquilla telescópica de 41 mm ofrece 125 mm de recorrido y el monoamortiguador trasero con bieletas, con siete niveles de ajuste de precarga, 129 mm. En el apartado de frenos, la SV-7S monta doble disco flotante delantero de 290 mm con pinzas de cuatro pistones y disco trasero de 240 mm, con ABS. Las llantas son de aluminio de diez radios y calzan neumáticos Dunlop ROADSMART III.

En el apartado de diseño, la SV-7S estrena un faro LED redondo de base plana que rinde homenaje a la SV650, con una fina luz de posición que lo recorre por el centro. La iluminación es LED en todo el conjunto, incluida la luz de la matrícula. La pantalla TFT a color de 4,2 pulgadas muestra toda la información de forma clara y sirve de interfaz para los modos de conducción, el control de tracción y el Quick Shifter. Con la app Suzuki Ride Connect+ (iOS y Android), permite ver además la navegación paso a paso, las notificaciones de llamadas, mensajes y agenda, y las alertas meteorológicas, de velocidad y de tráfico.

Con un peso de 200 kg y un depósito de 14 litros, la SV-7S declara un consumo de 4,1 l/100 km (WMTC) y unas emisiones de 96 g/km de CO2*. Su motor entrega 73 CV a 8.500 rpm y un par máximo de 64 Nm a 6.800 rpm, cumpliendo con la normativa Euro 5+.

Suzuki GSX-10R. Pasión y deportividad sin límites.

La GSX-10R se ha desarrollado bajo el concepto FUN. UNLIMITED., una deportiva que busca el máximo rendimiento sin renunciar a la practicidad del día a día. Detrás está el equipo responsable de los modelos insignia de Suzuki, con miembros de amplia experiencia en competición, y el resultado se dirige tanto a quienes buscan una deportiva exigente como a quienes simplemente disfrutan de su estética, o dan el salto desde las deportivas de media cilindrada.

Su motor es un cuatro cilindros en línea de 999 cc, refrigerado por líquido y con distribución DOHC, basado en el propulsor K5 que ha conseguido victorias en carreras de Superbike y de resistencia. Para esta moto se han revisado los conductos de aceite con el fin de ganar fiabilidad.

El S.I.R.S. de la GSX-10R incorpora 15 sistemas de control electrónico para acompañar al piloto tanto en el circuito como en la calle. Entre ellos debutan en Suzuki el control de deslizamiento, que detecta el derrape lateral en curva e interviene lo justo para mantener un giro natural, y el brake hold control, que, a diferencia del hill hold tradicional, funciona también en llano y en bajada.

La GSX-10R adopta una posición de conducción inclinada hacia delante parecida a la de la GSX-R1000R, con un bastidor reforzado para soportar el uso en circuito y un ángulo de inclinación máximo de 53°, frente a los 48° de la GSX-S1000. El depósito de 18 litros, el asiento más plano, la bomba de freno radial y el neumático trasero 190/55 ZR17 completan una parte ciclo afinada con la aportación de pilotos de pruebas de la saga GSX-R.

Su imagen incorpora elementos llegados directamente de la competición, como las aletas aerodinámicas (winglets), y gráficos que rinden homenaje a la saga GSX-R. Entre los detalles destacan los intermitentes que proyectan luz sobre el suelo con la moto parada, la instrumentación TFT a color, la conectividad con Suzuki Ride Connect+, el puerto USB-C y una batería de iones de litio de Eliiy Power, ligera y compacta.

Suzuki ofrecerá la GSX-10R en tres combinaciones de color: Pearl Vigor Blue / Metallic Mystic Silver, Pearl Pulse Red / Solid Iron Gray y Metallic Galaxy Gray / Glass Sparkle Black.

Con un peso de 214 kg, un asiento a 810 mm y un depósito de 18 litros, la GSX-10R declara un consumo de 6,3 l/100 km (WMTC) y unas emisiones de 146 g/km de CO2*.