- El nombre de Kobe Motor está inspirado en la ciudad japonesa de Kobe y en su extraordinaria capacidad de recuperación tras el terremoto de 1995.
- La palabra Kobe posee un origen milenario relacionado con las familias que cuidaban y sostenían el santuario de Ikuta.
- Japón, Toyota, esfuerzo colectivo y capacidad de superación confluyen en un nombre que acompaña al concesionario desde su nacimiento en 1998.
Los nombres dicen mucho de quienes los eligen. Algunos responden a un apellido, otros a una localización geográfica y muchos se crean simplemente para resultar fáciles de recordar. Pero detrás del nombre de Kobe Motor existe una historia mucho más profunda, estrechamente relacionada con Japón, con Toyota y con una determinada manera de entender la empresa.
¿Por qué Kobe? ¿Qué significa esta palabra en japonés? ¿Qué llevó a elegir el nombre de una ciudad situada a más de 10.000 kilómetros de Madrid para identificar a un concesionario Toyota nacido en Majadahonda? La respuesta se encuentra en una ciudad milenaria que ha sabido mirar al mundo, abrirse a otras culturas y superar uno de los episodios más difíciles de la historia reciente de Japón.
Una elección que no fue casual
Kobe Motor inició su actividad en mayo de 1998, apenas tres años después del gran terremoto que devastó la ciudad japonesa de Kobe el 17 de enero de 1995. En aquel momento, las imágenes de la catástrofe y de la posterior reconstrucción permanecían muy presentes en todo el mundo. El terremoto había provocado enormes daños humanos y materiales, pero también había mostrado la capacidad de organización, resistencia y recuperación de la sociedad japonesa. La ciudad fue capaz de levantarse mediante el esfuerzo colectivo, la planificación y la voluntad de avanzar sin renunciar a su identidad. Kobe se convirtió así en un símbolo internacional de resiliencia y superación.
Cuando llegó el momento de poner nombre al nuevo concesionario Toyota que comenzaba su andadura en el noroeste de Madrid, sus fundadores encontraron en Kobe una denominación breve, reconocible y profundamente vinculada con Japón. Pero, sobre todo, encontraron un nombre que representaba los valores con los que querían construir el proyecto: esfuerzo, capacidad de adaptación, trabajo en equipo y visión de futuro.
¿Qué significa realmente Kobe?
Kobe no es una palabra creada con fines comerciales. Es el nombre de una de las principales ciudades de Japón, situada en la isla de Honshu y capital de la prefectura de Hyogo.
En japonés se escribe mediante dos caracteres. El primero, es kami o kan, según su lectura, está relacionado con lo divino o sagrado. El segundo, es to, do o ko, puede referirse a una puerta, pero históricamente también se utilizaba para identificar una casa, una familia o una unidad doméstica. Por esa razón, aunque en ocasiones se traduce de manera simplificada como “puerta de los dioses” o “puerta de Dios”, su verdadero origen histórico es diferente y bastante más interesante. El nombre procede de la palabra kanbe, utilizada para designar a las familias encargadas de atender, proteger y sostener económicamente un santuario sintoísta. En el caso de la ciudad de Kobe, se trataba de los hogares vinculados al santuario de Ikuta, uno de los más antiguos de Japón. Según la historia conservada por el propio santuario, en el año 806 se asignaron 44 familias para encargarse de su cuidado, sus ofrendas y su mantenimiento. Aquella comunidad recibió la denominación de kanbe. Con el paso de los siglos, la pronunciación evolucionó primero hacia konbe y finalmente hacia Kobe, dando origen al nombre actual de la ciudad. Por tanto, Kobe habla desde sus orígenes de personas unidas alrededor de una responsabilidad común. De familias que cuidan, protegen y sostienen un proyecto colectivo. Un significado que, muchos siglos después, encaja de manera especialmente acertada con la cultura de una empresa construida alrededor de su equipo y de sus clientes.
Una ciudad japonesa abierta al mundo
Kobe es también una de las ciudades más internacionales de Japón. Su puerto, abierto al comercio exterior durante el siglo XIX, convirtió la ciudad en un lugar de encuentro entre Oriente y Occidente y favoreció la llegada de nuevas culturas, ideas y formas de vida. Esa combinación entre identidad japonesa y apertura internacional contribuyó a crear una ciudad dinámica, cosmopolita e innovadora. Kobe ha sabido evolucionar y modernizarse sin perder el vínculo con sus orígenes, una cualidad que también forma parte de la filosofía empresarial japonesa y de la propia trayectoria de Toyota. La elección del nombre permitía así reunir en una sola palabra diferentes conceptos: Japón, tradición, modernidad, capacidad de adaptación, apertura y vocación de futuro.
Kobe y Toyota, dos historias unidas por Japón
Para una empresa que nacía como concesionario oficial Toyota, la elección de un nombre japonés reforzaba de manera natural su vínculo con la marca. Toyota ha construido su identidad alrededor de principios como la mejora continua, el respeto por las personas, la búsqueda permanente de la calidad y la capacidad para afrontar cada dificultad como una oportunidad para aprender. Valores que encuentran numerosos paralelismos con la historia reciente de Kobe y con el espíritu que impulsó su reconstrucción.
Kobe Motor hizo suyos estos principios desde el inicio de su actividad. Lo que comenzó en 1998 con cinco empleados y unas modestas instalaciones en Majadahonda se ha convertido en una organización con siete instalaciones en el noroeste de la Comunidad de Madrid y un amplio equipo de profesionales. El crecimiento ha transformado la dimensión de la empresa, pero no el significado del nombre elegido para representarla.
Un nombre convertido en identidad
Con el paso del tiempo, Kobe ha dejado de ser únicamente la denominación comercial del concesionario. El nombre está presente en iniciativas como el Club Kobe 4×4, Kobe Motorsport o la Copa Kobe Motor y sirve para identificar una forma particular de vivir el automóvil. También acompaña a una comunidad formada por empleados, clientes, pilotos, aficionados y familias que participan en rutas, encuentros, actividades deportivas y acciones relacionadas con la movilidad y el medioambiente. “Elegimos Kobe porque queríamos un nombre japonés, vinculado a Toyota, pero que además transmitiera algo importante sobre nuestra forma de entender la empresa. La historia de aquella ciudad y su capacidad para levantarse después del terremoto representaban el esfuerzo, la unión y la voluntad de seguir avanzando que queríamos para nuestro proyecto”, explica Alberto Dorsch, gerente de Kobe Motor.
Cinco letras para resumir una forma de avanzar
Kobe es un nombre breve, pero encierra una larga historia. Habla de familias que se unen para cuidar algo que comparten, de una ciudad abierta al mundo y de una sociedad capaz de reconstruirse después de una enorme adversidad. También habla de Japón y del vínculo de Kobe Motor con Toyota, pero especialmente de una serie de valores que han acompañado al concesionario durante sus 28 años de trayectoria: esfuerzo colectivo, mejora continua, capacidad de adaptación y visión a largo plazo. Por todo ello, entre todos los nombres posibles, Kobe terminó convirtiéndose en el elegido. Y después de casi tres décadas, aquellas cinco letras continúan explicando de dónde viene Kobe Motor, cómo entiende su actividad y con qué espíritu quiere afrontar el futuro.