• El sistema, en vigor desde el 1 de julio de 2006, transformó la relación entre la conducta al volante y el derecho a conducir
  • Significó un cambio radical en la seguridad vial, pasando de una política meramente sancionadora a un sistema reeducador de los infractores.
  • El Permiso por Puntos es una de las medidas más aceptadas por los conductores y, también, de las que más vidas ha salvado.

La Fundación Española para la Seguridad Vial, FESVIAL, considera que el vigésimo aniversario de la entrada en vigor del Permiso por Puntos en España debe servir para reconocer el valor de una de las estrategias más relevantes de la política de seguridad vial de las últimas décadas y, al mismo tiempo, se exigen mayores esfuerzos en materia de prevención, formación de los conductores y reeducación de los infractores.

El Permiso por Puntos entró en vigor el 1 de julio de 2006 con un objetivo claro: vincular el mantenimiento del permiso de conducir a un comportamiento responsable en las ciudades y carreteras. Desde entonces, el sistema ha contribuido a trasladar un mensaje esencial a la sociedad: conducir no es solo un derecho, sino una responsabilidad que exige respeto a las normas y a la vida y seguridad de los demás usuarios de las vías.

Durante estos veinte años, el permiso por puntos ha consolidado una nueva cultura vial al asociar las infracciones más graves con el riesgo de siniestro y por ello con la pérdida de puntos. La velocidad excesiva o inadecuada, el alcohol y las drogas, las distracciones, el uso del teléfono móvil, la no utilización del cinturón, casco o sistemas de retención infantil y las conductas temerarias tienen consecuencias directas sobre el saldo de puntos del conductor, pero lo que es más grave, son las más frecuentes y letales cuando se maneja un vehículo.

Para el Prof. Luis Montoro, Catedrático de Seguridad y uno de los científicos que colaboró en la puesta en marcha del Permiso por Puntos, “el principal valor de este sistema reside en su dimensión preventiva y educativa. La pérdida de puntos debe ser entendida como una señal de alerta de riesgo de siniestro y una oportunidad para revisar conductas peligrosas, reforzar conocimientos y poder conseguir una conducción más segura”.

“El Permiso por Puntos supuso un cambio profundo en la forma de entender la responsabilidad al volante. Veinte años después, sigue siendo una herramienta totalmente necesaria, pero debemos reforzar su capacidad preventiva y reeducadora para responder a los nuevos riesgos de la movilidad”, señala el Dr. Ignacio Lijarcio, Presidente de FESVIAL.

De la sanción a la reeducación

El sistema ha evolucionado con el tiempo, incorporando cambios normativos y nuevas fórmulas de formación. Los cursos de recuperación de puntos y del permiso constituyen una pieza fundamental de este modelo, porque permiten trabajar sobre las causas que están detrás de las infracciones.

La actualización de estos programas ofrece la posibilidad de adaptar parte de la formación al perfil de cada conductor y a sus principales carencias: velocidad, alcohol y otras drogas, distracciones, conductas imprudentes, infracciones con motocicletas o delitos contra la seguridad vial, entre otros.

Para el Prof. Montoro, esta personalización (que diferencia el sistema español frente al de otros países) representa un avance muy importante ya que “no todos los infractores responden al mismo patrón de riesgo y, por tanto, la respuesta educativa tampoco debe ser idéntica. La reeducación vial debe ayudar a comprender las consecuencias de determinadas decisiones al volante, mejorar la percepción del riesgo y evitar la reincidencia”.

En este contexto, el Dr. Lijarcio añade: “recuperar puntos en los cursos no puede reducirse a completar un trámite. Debe ser un proceso útil para que el conductor identifique sus errores, comprenda el riesgo que generan para uno mismo y para los demás y se consiga conducir con una actitud distinta den la que prime la seguridad”,

Nuevos riesgos, nuevas respuestas

La movilidad ha cambiado de forma significativa desde el año 2006. A los factores de riesgo tradicionales en el tráfico se han sumado nuevas formas de distracción vinculadas al teléfono móvil y a la conectividad permanente, así como novedosas transformaciones en los vehículos, en las ciudades, en las infraestructuras y en los modos de desplazamiento.

Desde FESVIAL se considera necesario que el Permiso por Puntos siga adaptándose a estos cambios, manteniendo una respuesta firme frente a las conductas que más comprometen la seguridad vial, pero especialmente reforzando también la formación y la prevención antes de que se produzca la infracción. “La información y la formación son fundamentales: “es imposible que se cumplan unas normas que no se saben  o se eviten unos riesgos que no se conocen. Y eso lamentablemente le ocurre a muchos conductores”, señala el Prof. Montoro.

Un futuro para actuar en el Permiso por puntos

Existen diversos estudios que demuestran que el permiso por puntos ha tenido un impacto claro en la disminución de la accidentalidad y la letalidad de los siniestros (Universidades de Valencia, Madrid, Barcelona, etc.). Igualmente, según dos encuestas a casi 6.000 personas que asistieron a las clases, los conductores reconocen que los cursos son de gran utilidad, que han contribuido a aumentar sus conocimientos, han modificado sus actitudes e incluso afirman que todos los conductores -pierdan puntos o no-, deberían pasar por estos cursos.

Los logros del pasado no aseguran el éxito en el futuro.

Por ello, desde la Fundación Española para la Seguridad Vial se considera necesario seguir impulsando el sistema en el futuro en cuestiones como la siguientes:

  • Revisar, valorar y modificar el catálogo de infracciones.
  • Realizar campañas periódicas informativas, para que el sistema esté más presente en la sociedad y sea más conocido por los nuevos conductores. I
  • Revisar y remodelar de manera periódica los contenidos y materiales de los cursos de recuperación de puntos.
  • Es imprescindible que los formadores se reciclen de manera constante.
  • Establecer todo tipo de controles para que la formación y la asistencia a los cursos cumpla la normativa establecida.
  • Plantear una estrategia sólida y rigurosa con los numerosos reincidentes, especialmente los infractores por alcohol, que en muchos casos son bebedores excesivo-habituales o alcohólicos, y por ello su problema nunca podrá ser resuelto por los cursos del permiso por puntos.

Finalmente, indica el Dr. Lijarcio, “el Permiso por Puntos, no sustituye a la educación vial, al control, a la mejora de las infraestructuras o a la seguridad de los vehículos. Forma parte de un sistema más amplio en el que administraciones y también las empresas, entidades sociales y ciudadanía comparten la responsabilidad de reducir los siniestros y sus consecuencias”.

En este vigésimo aniversario del Permiso por Puntos, FESVIAL recuerda que el mejor saldo de puntos es el que se conserva mediante una conducción prudente, atenta y respetuosa. Porque cada punto representa algo más que una cifra en un permiso: representa decisiones que pueden proteger vidas.