• Del remolque de una embarcación a las rutas de MTB, el Santana 400 ha puesto a prueba este verano sus capacidades en algunos de los escenarios más habituales del ocio y la aventura.
  • Su combinación de auténticas capacidades 4×4, confort de marcha, espacio y soluciones de carga permite disfrutar tanto de escapadas como de actividades deportivas y de naturaleza.
  • Las versiones diésel de 190 CV y PHEV de 429 CV ofrecen dos alternativas para disfrutar del Santana 400, con hasta 3,2 toneladas de capacidad de remolque y hasta 120 kilómetros de autonomía eléctrica en el PHEV.

El verano es tiempo de escapadas, de descubrir nuevos lugares y de disfrutar de la naturaleza. Y este año, los Santana 400 han tenido mucho que hacer: desde llevar embarcaciones al mar hasta acompañar rutas de bicicleta de montaña, escapadas de pádel surf o jornadas en el campo. Diferentes planes, diferentes terrenos y una misma idea en común: contar con un vehículo preparado para disfrutar de todos ellos.

Un velero de vuelta al agua

Después de un tiempo fuera del agua, un velero de 7 metros de eslora volvía a la acción. Para llevarlo hasta el puerto deportivo hizo falta un remolque y, sobre todo, un vehículo capaz de mover el conjunto con seguridad. Un Santana 400 diésel fue el encargado de realizar el trayecto, demostrando una de las capacidades más útiles de un pick-up tanto para el trabajo como para el ocio: su capacidad de remolque de hasta 3,2 toneladas.

Su motor diésel de 190 CV y hasta 500 Nm de par, asociado a una transmisión ZF automática de ocho velocidades o manual de seis, permite mover grandes cargas con solvencia. Cuando llega el momento de abandonar el asfalto, la tracción total y la caja transfer BorgWarner con reductora aportan el control necesario para afrontar cambios de superficie, rampas o zonas de menor adherencia. La reductora resulta especialmente útil en las maniobras a muy baja velocidad, como las necesarias para introducir o sacar una embarcación del agua.

El conjunto convierte al Santana 400 en un vehículo especialmente preparado para quienes tienen en el mar una de sus grandes aficiones y necesitan llevar su embarcación hasta donde empieza la aventura.

La montaña también forma parte del viaje

Para los aficionados al ciclismo de montaña, el viaje comienza mucho antes de ponerse a pedalear. Bicicletas, cascos, herramientas, repuestos y todo el equipamiento necesario tienen que llegar hasta el punto de partida, que en muchas ocasiones se encuentra lejos del asfalto.

Para comprobar de primera mano cómo se desenvuelve el Santana 400 PHEV en una jornada de montaña, este verano hemos puesto rumbo a rutas de MTB con e-bikes. El vehículo ha permitido transportar las bicicletas y todo el material necesario aprovechando su amplia caja trasera y las diferentes soluciones de carga disponibles en el interior, como la banqueta trasera abatible que deja un enorme espacio de 970 litros, mientras que sus capacidades 4×4 y la suspensión de muelles en las cuatro ruedas permiten continuar por caminos y pistas hasta lugares donde otros vehículos tendrían dificultades para llegar.

El Santana 400 PHEV aporta además 429 CV y 800 Nm de par, una reserva de potencia especialmente útil cuando el terreno se complica. Y la experiencia no termina al aparcar. En el caso de las e-bikes, se ha podido poner a prueba la utilidad de la tecnología V2L: la batería de 32 kWh del 400 PHEV puede suministrar hasta 6 kW de potencia para alimentar diferentes dispositivos y recargar las bicicletas eléctricas mediante tomas disponibles en la caja, de 12 V y de 220 V. De esta forma, el propio vehículo se convierte en parte del equipamiento de la aventura y permite recuperar energía para las bicicletas mientras disfrutamos de la montaña.

Una moto y una ruta por delante

Un tercer puesto en el Campeonato de España de Rallyes Todo Terreno no es suficiente. Las aventuras de Mónica Plaza, piloto del Santana Racing Team y embajadora de la marca, no terminan cuando se baja del coche de competición. En una de sus escapadas, no dudó en aprovechar la capacidad de carga del Santana 400 PHEV para llevar consigo una moto trail y poner rumbo a una nueva ruta.

Con una capacidad de carga de 765 kg, el 400 PHEV permite transportar una moto de este tipo junto con el equipamiento necesario para disfrutar de la jornada. Y las posibilidades aumentan en las versiones diésel: la configuración con suspensión de muelles supera los 800 kg de carga, mientras que la versión equipada con ballestas alcanza los 1.000 kg, convirtiendo la caja del Santana 400 en un auténtico espacio de carga preparado para llevar todo lo necesario en cada aventura.

Todo lo necesario para una escapada

Este verano también hubo tiempo para poner rumbo a la costa con tablas de pádel surf, material deportivo y todo lo necesario para pasar un día en el agua. El Santana 400 se convirtió así en el compañero de viaje perfecto para llevar todo el equipamiento hasta el destino, aprovechando una caja de 1.332 litros de capacidad útil que permite mantener separado del habitáculo el material mojado, con arena o después de una jornada intensa.

Las diferentes soluciones para cubrir la zona de carga, desde tapas hasta persianas con accionamiento eléctrico, permiten adaptar el vehículo a cada plan, mientras que las barras de techo ofrecen espacio adicional para transportar material. El acceso a la caja también resulta sencillo gracias al escalón retráctil, mientras que las estriberas laterales facilitan el acceso al habitáculo.

Y una vez dentro, el Santana 400 demuestra que la aventura no está reñida con el confort. Los asientos de piel, disponibles con calefacción y ventilación y con regulación eléctrica de hasta 12 posiciones en las plazas delanteras, permiten afrontar cómodamente los desplazamientos hasta el destino. Las puertas traseras, con una apertura de hasta 90 grados, facilitan el acceso a unas plazas traseras especialmente amplias, cuyos asientos pueden reclinarse en tres posiciones.

La experiencia a bordo se completa con una pantalla de instrumentación de 10,25 pulgadas y una pantalla principal de infoentretenimiento táctil de 14,6 pulgadas, además del techo panorámico deslizante y los faros Full LED. Y para viajar con tranquilidad, el 400 incorpora un completo programa de seguridad activa con hasta 28 tecnologías de asistencia a la conducción de nivel 2.

Porque una escapada no siempre termina al llegar. A veces significa pasar una noche bajo las estrellas, improvisar una pequeña acampada o simplemente encontrar un lugar tranquilo desde el que disfrutar de la naturaleza. El Santana 400 está preparado para llevar consigo todo lo necesario para hacerlo posible.

Cuando el destino es la propia tierra

Hay lugares donde el camino forma parte del trabajo y donde cada jornada puede plantear un reto diferente. Una explotación ganadera, una finca agrícola, un coto de caza o una jornada de pesca pueden llevar al vehículo por caminos embarrados, terrenos pedregosos, fuertes pendientes o incluso cursos de agua. Es en estos escenarios donde un auténtico 4×4 marca la diferencia.

Este verano, el Santana 400 ha puesto a prueba sus capacidades en el campo, atravesando un riachuelo entre dehesas gracias a sus 800 milímetros de capacidad de vadeo y afrontando terrenos de baja adherencia con sus diferentes modos de conducción. Cuando el firme se complica, la tracción 4×4 y la reductora permiten avanzar con mayor control, mientras que la suspensión de muelles en las cuatro ruedas mantiene el confort incluso cuando el camino deja de ser regular.

En caminos estrechos y zonas de maniobra limitada, el Tank Turn permite reducir el radio de giro para cambiar de dirección con mayor facilidad. Y cuando la jornada exige transportar herramientas, equipamiento o material de trabajo, la capacidad de carga y de remolque del Santana 400 completan un conjunto pensado para quienes necesitan que su vehículo llegue hasta donde empieza el trabajo.

Para Santana, este tipo de uso conecta además con una parte esencial de su historia: la relación con la tierra y con quienes viven y trabajan en ella. Un vínculo que hoy se mantiene en una nueva generación de vehículos capaces de combinar el trabajo en el campo con el ocio y la aventura.

Un 4×4 para disfrutar del camino

Embarcaciones, bicicletas, tablas, tiendas de campaña, material deportivo o simplemente las ganas de descubrir un nuevo lugar. El Santana 400 ha demostrado este verano que un pick-up puede ser mucho más que una herramienta de trabajo.

Su combinación de confort, habitabilidad, tecnología, capacidad de carga y auténticas prestaciones 4×4 lo convierte en un vehículo pensado para quienes disfrutan de la naturaleza, practican deporte, viajan y buscan nuevas formas de aprovechar su tiempo libre. Hay vehículos preparados para que el camino también forme parte de la aventura. Con Santana, donde termina el camino, empieza la aventura.