El CUPRA Terramar VZ 2.0 TSI DSG 4Drive de 265 CV es un SUV deportivo y referencia de la gama CUPRA, un coche muy cómodo y de altas prestaciones. Un vehículo perfecto por su tamaño y capacidades para satisfacer a clientes muy exigentes, ya sea para viajar, para llevar a los niños al colegio o para salir a cenar al mejor restaurante de la ciudad.
Pero el Terramar cambia temporalmente el asfalto por las pistas de Marruecos. Un SUV deportivo, sofisticado y pensado para disfrutar cada día de la carretera muestra ahora su lado más salvaje con una preparación específica para enfrentarse a las dunas, las piedras y los caminos imposibles del Classics Africa 2026.
El CUPRA Terramar nació para un mundo muy diferente al que ahora se dispone a conquistar. Es un SUV de marcada personalidad deportiva, creado para disfrutar de la carretera, viajar con rapidez y confort y acompañar al conductor en el día a día con una combinación de prestaciones, tecnología, calidad y diseño que refleja perfectamente la evolución de CUPRA como marca. Un coche con presencia. Con imagen. Con ese punto de exclusividad y sofisticación que ha convertido a CUPRA en una de las marcas más deportivas, reconocibles y deseadas del mercado. En su versión VZ 2.0 TSI DSG 4Drive, además, los 265 CV, el cambio DSG de siete velocidades y la tracción total permiten hablar de un SUV realmente rápido, estable, deportivo y eficaz. Un coche de referencia pensado para enlazar curvas, recorrer largas distancias y llegar al destino con el nivel de confort propio del más exquisito de los SUV. Pero esta vez el destino no está al final de una amable autopista. Está en Marruecos. Entre las pistas pedregosas de Erfoud, los cauces secos, las temibles montañas de arena de las grandes dunas de Merzouga de hasta 150 metros de altura…. Este cambio de hábitat no está a la altura de cualquiera. Y además el Terramar no va para “hacerse la foto”, sino para atravesarlo, para vencer al desierto. Nadie dijo que fuera fácil. El SUV deportivo deja atrás su entorno habitual para enseñar una faceta mucho más extrema. El asfalto desaparece, las velocidades máximas dejan de importar y conceptos como altura libre al suelo, la resistencia al trato más severo, la imprescindible capacidad de tracción, la refrigeración, incluida la del habitáculo, o la capacidad para soportar impactos de todo tipo pasan a ocupar el primer plano.
Así nace el CUPRA Terramar “DESERT”
No es un prototipo construido desde cero, sale de la fábrica junto a sus hermanos que quizás nunca vean una duna ni de lejos. Este es solo una evolución anecdótica del propio Terramar VZ. Un coche de producción al que se le han modificado únicamente aquellos elementos necesarios para adaptarlo a uno de los entornos más exigentes que puede encontrar un automóvil. Suspensiones específicas con algunos refuerzos y con más altura. Ruedas todoterreno para aguantar el impacto de las piedras. Protecciones en la zona de los bajos del motor. Refrigeración reforzada para que las temperaturas ambiente superiores a los 40/45 grados no impidan a la mecánica funcionar al límite de su rendimiento durante horas. Equipamiento de seguridad y material para escapar en caso de quedar atrapados. Y poco más. Todo ello sobre la misma base mecánica de 265 CV y tracción total 4Drive. El resultado es un Terramar reconocible, pero preparado para un mundo completamente diferente. Un coche pensado para la carretera que pone rumbo al desierto y a lo desconocido para demostrar el ADN muy especial, el más exigente, el de CUPRA.
El corazón mecánico permanece prácticamente intacto. El cuatro cilindros 2.0 TSI de 1.984 cm³ desarrolla 265 CV y 400 Nm de par, asociados al cambio automático de doble embrague DSG de siete relaciones y a la tracción integral 4Drive. Sobre la carretera, esta combinación permite al Terramar VZ acelerar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y alcanzar 243 km/h en circuito o en una formidable autopista alemana, pero en Marruecos… esas cifras pasan a un segundo plano. En un rally-raid de regularidad importa mucho más mantener la tracción, usar y abusar del par motor, conservar la inercia sobre arena blanda, superar obstáculos sin castigar la mecánica y resistir durante centenares de kilómetros de pistas rotas siempre a la velocidad adecuada. Y ahí es donde comienza realmente la preparación denominada “DESERT” de este CUPRA.
60 milímetros más cerca del cielo
Uno de los cambios fundamentales está en la suspensión. El Terramar “DESERT” equipa suspensiones adaptadas Nadaltech by SH y eleva la carrocería nada menos que 60 milímetros respecto al vehículo de serie. Es una modificación determinante. En carretera, bajar el centro de gravedad suele ayudar a mejorar precisión y comportamiento dinámico. En el desierto ocurre prácticamente lo contrario, cuanto mayor sea la distancia respecto al suelo, más posibilidades existen de superar piedras, crestas, zanjas o cambios bruscos de terreno sin golpear los bajos. Sesenta milímetros pueden parecer poco en una ficha técnica. En mitad de una pista marroquí pueden ser la diferencia entre continuar o quedarse detenido. Esa ganancia en altura mucho tiene que ver también en el tamaño de las ruedas, un duo formado por Braid y BFGoodrich que es mucho más que una garantía de éxito. El CUPRA Terramar “DESERT” monta unas llantas Braid FullRace T Dakar de 7×16 pulgadas acompañadas por neumáticos BFGoodrich All Terrain T/A KO2 en 245 mm con un perfil 75. Obviamente, el planteamiento es completamente diferente al utilizado en carretera. Aquí, disponer de un neumático con mucho más perfil, capaz de deformarse mejor sobre arena, absorber golpes y proteger la rueda frente a las piedras es vital y el BFGoodrich All Terrain T/A KO2 está concebido para este tipo de trato, con una carcasa digamos, blindada, y con un dibujo para ganar motricidad sobre superficies muy diferentes, piedra, arena, barro o caminos rotos.
Refrigerar para sobrevivir al desierto
Otro detalle especialmente interesante está oculto a la vista. El CUPRA Terramar “DESERT” añade un radiador suplementario para la caja de cambios. Las largas jornadas en Marruecos, las elevadas temperaturas, la circulación a baja velocidad sobre arena y el continuo trabajo de la transmisión someten al conjunto mecánico a unas condiciones mucho más exigentes que las que puede encontrar normalmente en carretera. La refrigeración adicional busca precisamente mantener la temperatura bajo control cuando el coche lleva horas trabajando al límite. Porque en el desierto la velocidad máxima importa poco. La temperatura máxima, mucho, como también los golpes que llegan por parte de las piedras. Motor, transmisión y suspensiones son especialmente vulnerables cuando las piedras comienzan a golpear la parte inferior del vehículo. Por eso el “DESERT” incorpora un protector delantero del cárter y una protección trasera, además de faldillas destinadas a limitar el impacto de las piedras sobre la carrocería y sobre los que nos siguen… El objetivo es sencillo, proteger aquello que no puede romperse y una piedra mal colocada puede hacer más daño que cientos de kilómetros de arena. El propio desarrollo del proyecto señala que la combinación de suspensión elevada y cubrecárter permite mejorar la absorción de impactos y proteger los componentes esenciales frente a piedras y obstáculos.
En el techo aparece uno de los elementos más identificativos del CUPRA Terramar “DESERT”, la baca tipo safari de Front Runner. Y no está ahí por imagen. Transporta algunos de los elementos imprescindibles para moverse por el desierto, tales como planchas, pala, gato, cinchas y material de recuperación. El coche incorpora además un gato especial off-road, mediante saco de elevación, muy útil sobre terrenos blandos porque incluso con tracción total y neumáticos específicos, quedarse atrapado en una duna sigue formando parte del juego. Y cuando ocurre, no hay electrónica que sustituya a una pala.
Puesto de mando
El CUPRA Terramar “DESERT” añade asientos tipo bucket, roll bar, arneses de cuatro puntos y un extintor de dos kilos. Son elementos pensados tanto para mejorar la seguridad como para sujetar correctamente a piloto y copiloto cuando comienzan los baches, saltos y cambios bruscos de terreno. Especialmente para el copiloto. En un rally-raid de navegación, leer el roadbook mientras el coche atraviesa una pista destrozada puede convertirse en un trabajo más complicado de lo que parece. El recorrido del Classics Africa combina tres escenarios especialmente exigentes. Las pistas pedregosas de Erfoud obligan a cuidar neumáticos y suspensiones. Las grandes dunas de Merzouga ponen a prueba la tracción y la capacidad para mantener la inercia. Y los oueds o cauces secos añaden cambios bruscos de superficie y desniveles que obligan a leer continuamente el terreno. Durante cinco etapas, el Terramar “DESERT” tendrá que enfrentarse precisamente a ese escenario alrededor de Erfoud y Merzouga, en una prueba donde navegación y regularidad son tan importantes como las propias prestaciones del coche. Y ahí está precisamente el atractivo del proyecto. El “DESERT” no pretende convertir al CUPRA Terramar en un coche completamente distinto. Pretende demostrar hasta dónde puede llegar el original solo con una ligera preparación.
FICHA TÉCNICA – CUPRA TERRAMAR VZ “DESERT”
Base: CUPRA Terramar VZ 2.0 TSI DSG 4Drive
Motor: gasolina, cuatro cilindros turbo TSI
Cilindrada: 1.984 cm³
Potencia máxima: 265 CV / 195 kW
Par máximo: 400 Nm
Cambio: DSG automático de siete velocidades
Tracción: total 4Drive
Aceleración 0-100 km/h: 5,9 segundos
Velocidad máxima: 243 km/h
Peso Terramar VZ/ “DESERT”: 1.750 / 1.952 kg
Altura adicional “DESERT”: +60 mm
Preparación “DESERT”
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- Suspensiones adaptadas Nadaltech by SH
- Llantas Braid FullRace T Dakar 7×16
- Neumáticos BFGoodrich All Terrain T/A KO2
- Radiador adicional para la caja de cambios
- Protector delantero de cárter
- Faldillas
- Baca safari Front Runner
- Planchas de desatasco MaxTrax
- Pala para arena
- Gato mediante saco de elevación
- Compresor para inflado de neumáticos
- Barra LED
- Asientos tipo bucket
- Roll bar
- Arneses de cuatro puntos
- Extintor de 2 kg