La Comisión Europea y también la DGT en España sopesan obligar a todos los vehículos, pesados y menos pesados, a llevar asistentes de velocidad inteligentes

El ISA o asistente de velocidad en los vehículos «es el gran salto adelante de los últimos años, el más importante desde la implantación del airbag» en lo que concierne a la seguridad de los vehículos. Las palabras son de Pere Navarro, director general de Tráfico, pronunciadas ayer en unas jornadas que organizó en Madrid la Fundación Mpafre y el Consejo Europeo de Seguridad del Transporte (ETSC), según las cuales se debería imponer este sistema por obligación en todos los coches. Navarro está empeñado en «poner en foco en la velocidad, porque todo gira alrededor» de ella para lograr rebajar la siniestralidad vial. El responsable de la DGT ya da por hecho que este será el cuarto año de aumento de muertes en las carreteras del país.

«Es el salto adelante más importante en los coches desde el airbag»

El ISA es un sistema que lee las señales de tráfico y que, una vez activo, ajusta la velocidad a la que se circula a la legal permitida en cada vía. En sus versiones más sofisticadas también evita que el vehículo se aproxime demasiado al que va delante, llegando a frenar si es necesario.

La iniciativa para imponerlo parte, en realidad, de la Comisión Europea, que, como argumento a su favor, ha puesto sobre la mesa un estudio realizado en Noruega en 2014 que probó que es la medida «más eficaz» para salvar vidas. En un ejercicio especulativo, Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de la Fundación Mapfre, calculó que el ISA habría salvado 7.590 vidas en la Unión Europea durante el año pasado, cuando 25.300 personas la perdieron en el firme. Asimismo, esta tecnología inteligente que «ayuda a no correr más», lograría reducir, dijo Monclús, «el 20% de las colisiones».

Aplauso colectivo

La propuesta de la DGT no tardó en recabar el aplauso de los expertos en seguridad vial. Ramón Ledesma, asesor de PONS Seguridad Vial, señaló a ABC que el debate debe ser éste, el de poner la tecnología al servicio de una menor siniestralidad. «Una vez que ya se impusieron en camiones y vehículos grandes, ha llegado la hora de ponerlo en los de menos de 3.500 kilos. No se entiende por qué un coche puede ir a 200 km/h», advierte.

Por su parte, Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), vería con buenos ojos que se obligase a instalar un limitador de velocidad en los coches: «Es la tecnología la que va a evitar más accidentes y no el efecto recaudatorio de colocar más radares», afirmó Arnaldo a este periódico.

[Fuente: ABC.es]