McLaren quiere reaccionar. El Gran Premio de Gran Bretaña fue complicado para el equipo de Woking, que tuvo que conformarse con la cuarta posición de Lando Norris, y las previsiones para Spa-Francorchamps apuntan a que la cita de las Ardenas también será difícil. Todo ello, a la espera de que la semana siguiente, en Hungría, debute la primera parte de un importante paquete de actualizaciones para el MCL40.

Neil Houldey, director técnico de ingeniería, fue claro al delimitar las aspiraciones del equipo papaya: «Nuestra preparación ha sido muy meticulosa, con un amplio trabajo de simulación para anticipar lo que sabemos que será un fin de semana muy exigente en términos de gestión de la energía. Llegamos a Spa con un nuevo alerón trasero, una actualización que ya estaba prevista como parte del desarrollo del coche».

«Confiamos en que esta actualización aporte algo de rendimiento a nuestro monoplaza, pero somos plenamente conscientes de que, después de un Gran Premio de Gran Bretaña difícil, especialmente en cuanto al rendimiento puro, esta carrera tampoco será sencilla y, por tanto, no esperamos grandes cambios en términos de competitividad».

El principal motivo de preocupación está relacionado con la gestión de la energía en un circuito con rectas muy largas y pocas frenadas fuertes: «El Gran Premio de Bélgica será increíblemente exigente desde el punto de vista de la gestión de la energía y, además, es uno de los circuitos más críticos del calendario. Esperamos tener que lidiar con el superclipping, que pondrá a prueba tanto al coche como a los pilotos».

Spa-Francorchamps también es un circuito especialmente impredecible en lo que respecta a la meteorología. «Esperamos unas condiciones muy cambiantes. Aunque la lluvia presenta sus propias dificultades, la consideramos una oportunidad muy valiosa para poder rodar finalmente con el coche sobre mojado y comprender su comportamiento en condiciones de baja adherencia, lo que podría aportar datos cruciales para el resto de la temporada».

Vía – Motorsport.com