Solo hay una certeza: el Mundial de Fórmula 1 terminará el 6 de diciembre. Todo lo demás sigue muy en el aire. Cuantos más días pasan, menos clara parece la situación. Los promotores del GP de Qatar (previsto para el 29 de noviembre) y del GP de Abu Dhabi siguen adelante con la organización de sus respectivas citas del calendario como si la situación geopolítica en el Golfo se hubiera estabilizado, mientras que cada día se registran fuertes tensiones en Oriente Medio que amenazan cada vez más directamente con involucrarnos.

Al menos ocho petroleros iraníes han sido atacados en el Estrecho de Ormuz y esto, unido al agravamiento de la crisis entre los hutíes y Arabia Saudí, llega después de que los milicianos yemeníes alcanzaran con un dron un caza Eurofighter italiano que se encontraba en la base aérea saudí King Fahd, en Taif, donde están desplegados los efectivos del contingente italiano que participan en la operación Task Force Arabia, destinada a la defensa de los países socios en Oriente Medio.

La lógica indicaría que las dos carreras del final del campeonato deberían cancelarse por una objetiva falta de seguridad, pero, sobre todo en Abu Dhabi, no están dispuestos a renunciar a la cita que cierra el Mundial.

Por tanto, existe una situación de bloqueo que complica mucho las cosas. Sabemos que todos los equipos, por si acaso, han reservado hoteles para el fin de semana del 6 de diciembre en Imola, mientras que en el Enzo e Dino Ferrari ya han puesto en marcha la organización de lo que sería el GP del Made in Italy y de Emilia-Romaña.

En esencia, nadie quiere dar el primer paso para desbloquear la situación: los promotores árabes aseguran que disputarán sus eventos con total seguridad y que, por tanto, las preocupaciones occidentales no estarían justificadas. Liberty, por su parte, no puede permitirse que la F1 se vea involucrada, ni siquiera indirectamente, en una zona de conflicto, pero cancelar las carreras de los Emiratos obligaría a afrontar importantes penalizaciones contempladas en los contratos.

Está en marcha una especie de juego de posiciones: en Monza parecía que la fecha límite estaba cerca y, sin embargo, habrá que esperar hasta los primeros días de octubre antes de tomar una decisión, con la esperanza de que este complicado nudo pueda deshacerse sin enfrentamientos, sino como consecuencia de la propia evolución de los acontecimientos.

Según ha podido saber Motorsport.com, algunos fabricantes, no solo de F1 sino también de MotoGP, ya habrían comunicado —o estarían a punto de hacerlo— a sus equipos que no se desplacen a las zonas consideradas de riesgo, ya que existiría la posibilidad de no contar con las imprescindibles coberturas de seguro para el personal desplazado y el material enviado.

Según las informaciones que circulan, algunas marcas incluso habrían prohibido ya sobrevolar zonas consideradas inseguras, complicando la logística de los desplazamientos de los equipos y generando un gasto adicional que, evidentemente, no estaba contemplado en los planes de principio de temporada.

Nadie está dispuesto a dar el primer paso que desbloquee la situación y el tiempo se está convirtiendo en un factor importante para alcanzar una solución. En realidad, hay quienes esperan que se produzca una intervención gubernamental capaz de romper el bloqueo. El Foreign Office británico, por ejemplo, podría prohibir a sus ciudadanos viajar a determinados lugares en los que no pueda garantizarse su seguridad. La mayoría de los equipos de F1 tienen su sede en Reino Unido y una prohibición de ese tipo supondría un bloqueo inmediato para todo el paddock.

Quien no dispone de tiempo, sin embargo, es Imola: en el Enzo e Dino Ferrari ya han activado la maquinaria organizativa, conscientes de que celebrar un GP a principios de diciembre impondría importantes limitaciones. El aforo de las gradas, por ejemplo, no podría alcanzar las cifras récord del año pasado, porque en algunas zonas del circuito no sería posible instalar tribunas debido a la inestabilidad del terreno.

También se está estudiando un plan de aparcamientos completamente nuevo para evitar dejar los vehículos sobre el barro, trasladando todos los coches a superficies asfaltadas. Las conexiones con el paddock y las tribunas se realizarían mediante autobuses lanzadera.

El promotor de la cita, que debería llevar a Andrea Kimi Antonelli a luchar por la conquista de su primera corona mundial con Mercedes, sería ACI Italia. Geronimo La Russa, en colaboración con el alcalde de Imola, Marco Panieri, y las instituciones locales, trabajarán para que Formula Imola pueda gestionar el GP más complicado del año.

Descartada la posibilidad de rebautizar la carrera como GP de Qatar o GP de Abu Dhabi, como ingeniosamente consiguió hacer Stefano Domenicali al trasladar el GP de Bahréin a Sepang, Malasia, para el 4 de octubre, no se descarta que el patrocinador principal (¿Etihad?) pueda ser cedido por uno de los dos promotores árabes para dar visibilidad a quien ya tenía firmado un acuerdo.

Como puede entenderse, el escenario es tremendamente complejo, con numerosos matices que dificultan cualquier negociación, especialmente porque los acontecimientos pueden modificar el tablero de un momento a otro.

Mientras tanto, Imola debe estar preparada para recibir la llamada…

Vía – Motorsport.com