• Presentado en el Salón de Barcelona de 1993, el Toledo Marathon dio el primer triunfo internacional de la historia a SEAT y ha “vuelto a la vida” a través de SEAT HISTÓRICOS compitiendo en el RallyClassics Africa.
  • Ganador de esta prueba en 2023 y segundo clasificado en 2025, el SEAT Toledo Marathon vuelve a la carga este año con el objetivo de repetir victoria.
  • Hoy en día compite en pruebas de clásicos, pero el planteamiento técnico del SEAT Toledo Marathon sigue vigente y presenta increíbles paralelismos con los coches más avanzados que compiten hoy en día en el Dakar.

SEAT Sport desarrolló a principios de los años noventa uno de los proyectos más ambiciosos de su historia: el SEAT Toledo Marathon. Fue el primer programa internacional de SEAT desde el Trofeo de Marcas conquistado en el Rally de Montecarlo de 1977, y dio el primer triunfo internacional de la historia a la marca, con la victoria en el Raid de Grecia de 1993 -puntuable para la Copa del Mundo FIA de Rallyes Todoterreno-, con Josep María Servià y Enric Oller.

SEAT HISTÓRICOS conservó en estado original la única unidad superviviente de las dos construidas del SEAT Toledo Marathon, y treinta años después de su debut en competición volvió a la vida… y de qué manera: con una victoria en el RallyClassics Africa de 2023, con Antonio Rius al volante y Pablo Moreno Huete como copiloto. Tras la segunda posición en 2025 en esta prueba, el SEAT Toledo Marathon vuelve a la carga en 2026 para intentar volver a ganar en África.

Un concepto vigente 33 años después

Hoy en día, el SEAT Toledo Marathon compite en pruebas de clásicos, pero su planteamiento técnico sigue vigente. La tecnología ha avanzado mucho en las últimas tres décadas, tanto en las herramientas de desarrollo de vehículos, como en los materiales, electrónica, motores o sistemas de control que incorporan. Pero el concepto y la arquitectura básica del SEAT Toledo Marathon presenta increíbles paralelismos con los coches más avanzados que compiten hoy en día en esta especialidad.

La reglamentación del Grupo T3 de 1993 dejaba un amplio margen de libertad técnica en áreas como la concepción del chasis, la arquitectura de la suspensión, la elección de materiales, la configuración de la transmisión o el desarrollo del motor; y las decisiones técnicas que tomó SEAT Sport para diseñar el Toledo Marathon son similares a las de la arquitectura de un actual prototipo de rally-raid de la categoría Ultimate/T1+ más de tres décadas después.

Comenzando por la base, ambos parten de un chasis multitubular de acero y una carrocería de fibra de carbono y kevlar. Esta configuración permite combinar rigidez estructural con un peso contenido, además de favorecer una disposición óptima de los elementos mecánicos para lograr un equilibrado reparto de masas.

Las suspensiones, un elemento clave en un vehículo de rallyes todoterreno, también presentan una arquitectura similar, con esquemas de dobles triángulos en ambos ejes y amortiguadores dobles por rueda, que permiten unos enormes recorridos. El SEAT Toledo Marathon emplea amortiguadores Öhlins de gas en posición in-board, están accionados a través de largos basculantes, con lo que se consiguen recorridos de suspensión de hasta 300 mm. En la categoría T1+ actual el recorrido máximo está limitado a 350 mm.

También en el motor, el reglamento T3 de 1993 dejaba una gran libertad de desarrollo —el propio artículo 286 definía el motor como libre—, mientras que la normativa Ultimate/T1+ actual es más restrictiva y controla las prestaciones mediante diferentes parámetros. Dentro de aquel marco mucho más abierto, SEAT Sport eligió para el Toledo Marathon un cinco cilindros de gasolina turboalimentado de 2,1 litros, situado en posición central longitudinal, con 330 CV y 480 Nm. Más de tres décadas después, un prototipo Ultimate/T1+ actual se mueve en torno a los 360 CV y 539 Nm, unas cifras sorprendentemente próximas que ayudan a poner en perspectiva el nivel de prestaciones alcanzado por SEAT en 1993.

Al analizar la caja de cambios y las transmisiones, claves para lograr motricidad en el desierto, las coincidencias son asombrosas. El reglamento T3 de 1993 dejaba un amplio margen de desarrollo. SEAT Sport optó por un sofisticado sistema de tracción total, con diferencial central bloqueable y diferenciales autoblocantes mecánicos delantero y trasero, asociado a un cambio manual de seis velocidades y embrague bidisco. Los prototipos Ultimate/T1+ mantienen exactamente esa configuración, con la única salvedad de que la caja de cambios tiene accionamiento secuencial.

En los frenos, más de lo mismo: el Toledo Marathon ya empleaba discos ventilados de 330 mm en ambos ejes y pinzas de cuatro pistones, una solución muy próxima a la de un prototipo Ultimate/T1+, que recurre a discos ventilados de 355 mm y pinzas monobloque de seis pistones.

En las llantas y neumáticos hay más diferencias. El Toledo Marathon original montaba llantas de 18×7, que han tenido que cambiarse por unas de 17 pulgadas ya que no se construyen neumáticos de esas medidas actualmente. El reglamento T1+ dicta un diámetro de rueda entre 910 y 940 mm (llanta más neumático nuevo medido a la presión estipulada). Esta medida equivale comercialmente a los neumáticos de 37 pulgadas montados sobre llantas de 17.

Y por último, el Toledo Marathon cuenta con un depósito de gasolina de nada menos que 400 litros, para adaptarse así a los largos recorridos de trail.