• El Starray EM-i y el Geely E5 han sido desarrollados bajo una misma filosofía de diseño en la que la aerodinámica se convierte en un elemento clave para mejorar la eficiencia, el confort y el comportamiento dinámico
  • Con un coeficiente aerodinámico Cd de solo 0.269 en el Geely E5 y de 0.288 en el Starray EM-i, ambos modelos se sitúan entre las referencias de sus respectivas categorías
  • Miles de simulaciones, cientos de horas de desarrollo y decenas de optimizaciones de diseño han permitido reducir la resistencia al aire sin renunciar al espacio interior, la funcionalidad ni la personalidad estética de ambos modelos

En la nueva era de la movilidad electrificada, la eficiencia no depende únicamente de la batería, el sistema híbrido o el motor eléctrico. También está determinada por un elemento invisible que acompaña al vehículo durante todo el recorrido: el aire. Cuanto menor es la resistencia aerodinámica, menor energía necesita el vehículo para desplazarse y mayor es la autonomía o la eficiencia que puede ofrecer. Por ello, Geely ha convertido la aerodinámica en uno de los pilares del desarrollo de sus nuevos modelos globales, el Starray EM-i y el Geely E5.

Para Geely, la forma y la función son inseparables, y cada superficie, cada línea y cada detalle de la carrocería debe aportar un beneficio real al conductor. El objetivo no consiste únicamente en diseñar vehículos atractivos, sino en conseguir que cada decisión estética contribuya también a mejorar la eficiencia, la estabilidad, el confort y la experiencia de conducción.

La ingeniería del aire al servicio de la eficiencia

La resistencia aerodinámica es uno de los factores que más influye en el consumo energético, especialmente a velocidades sostenidas. Reducirla permite que tanto un vehículo eléctrico como un híbrido aprovechen mejor la energía disponible, disminuyan el consumo y reduzcan también el ruido que genera el aire alrededor de la carrocería.

En el caso del Geely E5, este trabajo de optimización ha permitido alcanzar un coeficiente aerodinámico Cd de solo 0.269, uno de los mejores registros de su categoría. Para lograrlo, los ingenieros desarrollaron 24 soluciones específicas destinadas a optimizar el flujo del aire alrededor del vehículo, consiguiendo reducir el coeficiente aerodinámico en 0.141 y disminuir la resistencia al avance hasta en un 35% respecto a un diseño convencional.

La carrocería presenta superficies limpias y volúmenes cuidadosamente modelados para minimizar las turbulencias, mientras que elementos como los tiradores de las puertas enrasados eléctricamente y la integración de los distintos componentes exteriores permiten mantener un flujo de aire más limpio alrededor del vehículo sin comprometer la personalidad del diseño.

Toda esta optimización aerodinámica contribuye a que el Geely E5 aproveche al máximo la energía almacenada en su batería. El SUV eléctrico está disponible con baterías de 60,2 y 68,4 kWh, que le permiten homologar hasta 574 km1 de autonomía en ciclo urbano WLTP (430 km1 combinado) y 628 km1 en ciclo urbano WLTP (475 km1 combinado), respectivamente. Una eficiencia que permite recorrer más kilómetros con cada recarga sin renunciar a unas prestaciones de primer nivel.

El reto del Starray EM-i: máxima eficiencia sin renunciar al espacio

Si optimizar la aerodinámica de un vehículo eléctrico ya supone un importante desafío, hacerlo en un SUV con tecnología híbrida resulta todavía más complejo. A diferencia de un eléctrico puro, un híbrido enchufable necesita gestionar la refrigeración del motor térmico y de otros componentes, lo que tradicionalmente obliga a incorporar entradas de aire que penalizan el comportamiento aerodinámico.

Precisamente por ello, el desarrollo del Starray EM-i partió de una pregunta muy concreta: ¿cómo reducir la resistencia al aire sin sacrificar el espacio interior ni la funcionalidad del vehículo? Los equipos de diseño e ingeniería trabajaron conjuntamente para encontrar un equilibrio entre eficiencia, habitabilidad y estética, evitando recurrir a soluciones extremas que limitaran el confort de los ocupantes.

El resultado fue un SUV con una silueta alta y proporcionada, un habitáculo amplio y un coeficiente aerodinámico de solo 0.288, una cifra comparable a la de algunos de los SUV eléctricos más eficientes del mercado. Alcanzar este resultado requirió más de 2.000 iteraciones de desarrollo, 150 horas de ensayos en túnel de viento y más de 20 optimizaciones que redujeron la resistencia aerodinámica en un total de 62 puntos.

Uno de los mayores retos se encontraba en el frontal del vehículo. Frente a las tradicionales parrillas abiertas de los híbridos enchufables, Geely desarrolló junto a sus ingenieros un diseño mucho más limpio y cerrado, capaz de satisfacer las necesidades de refrigeración del sistema de propulsión sin incrementar la resistencia al aire. El resultado es una imagen más moderna y tecnológica que, además de reforzar la identidad visual del modelo, contribuye directamente a mejorar su eficiencia energética.

En un modelo híbrido enchufable, esta eficiencia aerodinámica también se traduce directamente en una mayor autonomía. El Starray EM-i ofrece hasta 184 km1 de autonomía eléctrica en ciclo urbano WLTP (136 km combinado) con la batería de mayor capacidad y supera los 1.000 km de autonomía total combinada WLTP, alcanzando los 1.055 km1 en su configuración más capaz. Todo ello con un consumo ponderado homologado desde 1,4 l/100 km y un consumo combinado de 6,2 l/100 km, reflejando el elevado rendimiento del conjunto híbrido.

Diseño inteligente para una nueva generación de vehículos

Aunque pertenecen a tecnologías de propulsión diferentes, el Starray EM-i y el Geely E5 comparten una misma visión del diseño: aprovechar la aerodinámica como una herramienta capaz de mejorar mucho más que la autonomía o el consumo energético. Una menor resistencia al aire también incrementa la estabilidad a alta velocidad, reduce el ruido aerodinámico que llega al habitáculo y permite ofrecer una conducción más refinada y confortable.

Esta forma de entender el diseño demuestra que, en Geely, la eficiencia no es el resultado de una única innovación, sino de la suma de cientos de decisiones de ingeniería y diseño desarrolladas desde las primeras fases del proyecto. Desde la arquitectura de la carrocería hasta el tratamiento de cada superficie exterior, cada elemento ha sido concebido para que el aire juegue a favor del vehículo y contribuya a ofrecer una experiencia de conducción más eficiente, silenciosa y agradable.