En un año histórico para el automovilismo, Ford refuerza su pasión por la máxima categoría como Local Event Supporter y coche oficial de MADRING, consolidando su papel protagonista en el regreso de la Fórmula 1 a la capital y aportando la flota de vehículos oficiales de la prueba.

Tras una intensa temporada compitiendo de la mano de Oracle Red Bull Racing y Visa CashApp Racing Bulls, el campeonato desembarca en MADRING: el trazado híbrido e inédito que se convierte en la sede del Gran Premio de España.

Ford ha tenido el privilegio de pisar el trazado madrileño en varias ocasiones. Primero, cuando sólo había tierra a lomos del Ford Raptor T1+ con Carlos Sainz padre derrapando al volante. Más tarde, ya con el asfalto colocado, su hijo Carlos Sainz Jr. pilotó un Mustang Dark Horse para testar la nueva pista. Finalmente, el círculo se cerró con una nueva vuelta de Carlos Sainz Snr, esta vez con el impresionante Mustang GTD.

Total, que ya conocemos al milímetro cada palmo del trazado y queremos sumergiros de lleno en la acción antes de que los semáforos se apaguen y los monoplazas salgan a pista. Repasamos todas las claves, secretos y detalles técnicos del nuevo templo de la velocidad madrileño.

Zonas de adelantamiento: el arte de apurar la frenada

El diseño de MADRING promete emociones fuertes desde los primeros metros. Nada más cruzar la recta de meta aguarda la primera curva, configurada como una prolongada chicane que obligará a los pilotos a abrirse al máximo para conseguir una trayectoria lo más recta posible. La salida de este tramo es crítica: quien logre una trazada limpia podrá aprovechar la tremenda velocidad punta acumulada y activar el boost mode antes y durante la curva 4 para consumar el adelantamiento.

Poco después, la chicane que forman las curvas 5 y 6 se perfila como un punto caliente; aunque el embudo es inevitable, los más audaces buscarán el hueco en este cambio de dirección. Más adelante, la curva 13 —a la que se llega tras salir a fondo de La Monumental— exigirá una precisión quirúrgica en la frenada justo antes de encarar el vertiginoso sector de «Las Enlazadas de Valdebebas».

Ya en las inmediaciones del recinto de IFEMA, la curva 20 supondrá la última gran deceleración del circuito y un escenario idóneo para ganar posiciones. Por último, salir con tracción perfecta y el coche colocado tras la curva 22 será determinante para exprimir el boost mode y batirse en duelo a rebufo durante la recta principal.

Grandes curvas: técnica, historia y desniveles

El trazado madrileño destaca por su personalidad cambiante y sus desafíos técnicos. Tras una segunda chicane mucho más rápida, donde los monoplazas rozarán los límites de pista para recortar milésimas, el asfalto se empina en la Subida de las Cárcavas: un viraje a izquierdas con una pendiente del 8% que sitúa a los coches en la cota más elevada del recorrido.

A partir de ahí, el circuito no da tregua con una sucesión de curvas completamente ciegas que pondrán a prueba el pulso de los pilotos. Entre ellas destaca El Búnker, bautizada así por rodear los históricos fortines de la Guerra Civil española y servir de antesala a la zona rápida de Valdebebas.

A continuación se suceden Las Enlazadas de Valdebebas (iniciadas tras la curva 13), un tramo fluido de alta velocidad que desemboca en la exigente curva 17. En este punto, los pilotos deberán frenar con precisión para encarar con la línea perfecta la entrada al siguiente túnel.

La Monumental: el gran coliseo peraltado

Si hay un sector llamado a convertirse en icono mundial, ese es La Monumental. Se trata de la curva peraltada más larga de todo el calendario de la Fórmula 1, con una inclinación del 24% y un desarrollo que los pilotos tardarán unos 6 segundos en completar. Su espectacularidad se magnifica con un acusado cambio de rasante que provocará que, durante unos instantes, los pilotos solo vean el cielo madrileño, saliendo de la curva completamente a ciegas.

Su denominación rinde tributo directo a la arquitectura y la historia de la plaza de toros de Las Ventas, emulando la curvatura de su coso. Un espectáculo que disfrutarán en directo alrededor de 45.000 espectadores apostados en las tribunas que rodean este viraje único.

Consejos de pilotaje: precisión milimétrica y gestión de energía

Dominar MADRING exigirá un pilotaje milimétrico y una lectura perfecta del asfalto. La clave para marcar la diferencia radicará en trazar las chicanes con la máxima rectitud posible y besar los muros en cada vértice para ganar esas décimas vitales frente al cronómetro.

Al mismo tiempo, encontrar un ritmo fluido entre las curvas enlazadas será crucial no solo para mejorar el crono, sino también para optimizar la regeneración de energía y mantener la batería siempre en el porcentaje óptimo de carga.

El circuito de MADRING, en cifras

  • 5,4 kilómetros de longitud total.
  • 22 curvas componen el diseño del trazado.
  • 320 km/h de velocidad punta estimada en la recta posterior a la primera curva.
  • 547 metros de longitud y 24% de peralte convierten a La Monumental en la curva peraltada más grande del Campeonato, requiriendo 6 segundos para completarla.
  • 697 metros de altitud sobre el nivel del mar es la cota máxima del circuito, alcanzada tras la «Subida de las Cárcavas».
  • 837 metros mide la recta más larga (Ribera de Sena tras la curva 3 e incluyendo la curva 4 a fondo), frente a los 589 metros de la recta principal de meta.
  • 57 vueltas completarán los monoplazas durante el Gran Premio de España.
  • 1:31 – 1:32 es el tiempo estimado para la vuelta rápida en carrera.
  • 467 millones de euros de impacto económico y 8.850 puestos de trabajo generados según el informe de PwC.
  • Más de 120.000 aficionados vibrarán en directo con el Gran Premio a lo largo de los tres días del evento.