Este mes de mayo está siendo especialmente lluvioso y cambiante, una situación que obliga a extremar la precaución al volante. Circular sobre calzada mojada es uno de los escenarios más críticos para los conductores, principalmente por el riesgo de sufrir aquaplaning: en cuestión de segundos, se puede perder completamente el control del vehículo.

Para evitarlo, el neumático juega un papel decisivo, ya que debe ser capaz de evacuar el agua acumulada entre la cubierta y el asfalto. ¿Cómo lo consigue? Gracias a su banda de rodadura.

Una cuestión de milímetrosLa banda de rodadura es la parte del neumático en contacto directo con el asfalto. Su diseño está específicamente desarrollado para evacuar agua y suciedad (como barro), garantizando así una correcta adherencia. Los surcos y canales permiten expulsar el agua hacia los lados, garantizando que el neumático mantenga el contacto con la carretera en todo momento.

Además, dependiendo del dibujo y del compuesto, el neumático ofrecerá un mejor rendimiento en determinadas condiciones: por ejemplo, los neumáticos All Season o de invierno son más eficaces en lluvia o nieve.

A medida que la banda de rodadura se desgasta, disminuye su capacidad de evacuar el agua, aumentando el riesgo de aquaplaning. Cuando esto ocurre, el neumático pierde contacto con el asfalto y el vehículo comienza a “flotar”, perdiendo tracción, dirección y capacidad de frenado.

No obstante, incluso con neumáticos en buen estado, el aquaplaning puede producirse en situaciones de acumulación excesiva de agua en la calzada —como balsas— o a velocidades elevadas, cuando el neumático no es capaz de evacuar el agua con suficiente rapidez.

Cómo prevenir el aquaplaningAunque no siempre es posible evitarlo, existen medidas que reducen significativamente el riesgo:

  • Neumáticos en buen estado: comprobar regularmente la profundidad del dibujo y el desgaste uniforme. Los indicadores de desgaste ayudan a conocer su estado.
  • Presión adecuada: una presión incorrecta reduce la capacidad de adherencia y evacuación del agua.
  • Reducir la velocidad: adaptarla a las condiciones de la vía y extremar la precaución al atravesar zonas con agua acumulada.
  • Conducción preventiva: prestar atención a zonas propensas a acumulación de agua y aumentar la distancia de seguridad.
  • Evitar maniobras bruscas: volantazos, frenazos o aceleraciones repentinas aumentan el riesgo de pérdida de control.
  • Evitar el control de velocidad: en superficies deslizantes es preferible controlar directamente el acelerador.
Qué hacer si se produce aquaplaningSi se produce aquaplaning, es fundamental mantener la calma y evitar reacciones bruscas. Se recomienda sujetar firmemente el volante, evitar cambios de dirección bruscos, no frenar de manera repentina y levantar suavemente el pie del acelerador para reducir la velocidad de forma progresiva.

Cuando el vehículo recupere el contacto con el asfalto, puede reaccionar de forma repentina. Por ello, es clave mantener el volante recto y continuar maniobrando con suavidad hasta recuperar completamente el control.

Neumáticos en buen estado y conducción responsableDesde Bridgestone, líder mundial en neumáticos premium y soluciones de movilidad sostenible, se insiste en la importancia de elegir y mantener correctamente los neumáticos, junto con una conducción responsable. Estas prácticas reducen significativamente el riesgo de aquaplaning.

Por el contrario, factores como una banda de rodadura desgastada, una presión incorrecta o una velocidad excesiva aumentan notablemente la probabilidad de sufrirlo. En condiciones de lluvia, unos pocos milímetros de más en el dibujo o unos kilómetros por hora menos pueden marcar la diferencia.