• El orden de encendido 1-2-4-5-3 de los motores de cinco cilindros de Audi genera un sonido característico
  • Innovación técnica y altas prestaciones, tanto en modelos de producción como en competición
  • La exposición podrá visitarse en el Audi museum mobile del 1 de agosto al 28 de febrero de 2027

Los motores de cinco cilindros de Audi han dejado una profunda huella en la historia reciente de la marca de los cuatro aros, con un orden de encendido característico que genera un sonido deportivo, robusto e inconfundible. Con un extraordinario palmarés en competición y un sobresaliente rendimiento en vehículos de producción, los motores de cinco cilindros representan como pocos el lema “A la vanguardia de la técnica”. Audi Tradition celebra el aniversario de este icónico propulsor con la exposición especial “1-2-4-5-3: 50 años de motores Audi de cinco cilindros”. La muestra, que abrió sus puertas el 1 de agosto en el Audi museum mobile, situado en el Audi Forum de Ingolstadt, podrá visitarse hasta el 28 de febrero de 2027.

“Los 50 años del motor de cinco cilindros representan un aniversario muy especial para Audi: pocas tecnologías despiertan emociones tan intensas o han contribuido de forma tan decisiva a definir la imagen de la marca durante las últimas cinco décadas. Por eso, muchos aficionados de Audi y visitantes del museo nos habían preguntado si conmemoraríamos este aniversario con una exposición especial; un deseo que nos ha encantado hacer realidad”, afirma el responsable de la exposición, Stefan Felber. Para esta muestra especial Felber ha reunido siete motores y catorce vehículos que recorren los cincuenta años de evolución del cinco cilindros.

Vehículos expuestos:
• Motocicleta Megola
• Audi 100 5E C2
• Audi 100 5D C2
• Audi 200 5T C2
• Audi 90 quattro
• Audi 100 TDI C3
• Audi S2 Coupé
• Avant RS2
• Audi S6
• Audi TT RS
• Audi TT Motorsport
• Audi RS Q3 concept
• Audi RS 3
• Audi GT50 concept

La historia del motor Audi de cinco cilindros comenzó en agosto de 1976 con la presentación de la segunda generación del Audi 100. Concebido para situarse en una posición superior a la de su predecesor, durante su fase de desarrollo el nuevo modelo llevó a los ingenieros de Audi a plantearse la utilización de motores de cinco y seis cilindros en línea. Estos últimos quedaron descartados por limitaciones de espacio y por una distribución de pesos poco favorable. La decisión recayó entonces en el motor de cinco cilindros en línea, una arquitectura ya conocida, aunque hasta ese momento poco utilizada en la producción automovilística a gran escala. Tomando como base el motor de cuatro cilindros en línea EA 827, estrenado en el Audi 80 en 1972 y ya utilizado por entonces en todo el Grupo Volkswagen, los ingenieros desarrollaron el motor de gasolina de cinco cilindros denominado EA 828. Este propulsor aportó a la segunda generación del Audi 100 un claro salto en prestaciones y prestigio y, en distintas configuraciones, marcaría durante décadas la tecnología de motores de Audi de una forma muy especial.

Muchas de sus características de diseño procedían del motor de cuatro cilindros, como el árbol de levas en cabeza accionado por correa, la distancia entre cilindros de 88 mm, el diámetro de los cilindros o la disposición de las válvulas, las bujías y los inyectores. Sin embargo, el cigüeñal de mayor longitud hizo necesario aumentar el diámetro de los cojinetes principales; entre otros muchos cambios respecto al motor de base también se incrementó la carrera hasta los 86,4 mm. El sonido característico del cinco cilindros procede tanto del número impar de cilindros como de su singular orden de encendido: 1-2-4-5-3. Cilindros contiguos y cilindros alejados entre sí se alternan con un intervalo de encendido de 144 grados de giro del cigüeñal, una configuración elegida para garantizar el funcionamiento más suave posible. Un moderno sistema de inyección de combustible mejoraba las prestaciones, la eficiencia y la entrega de potencia del modelo situado en lo más alto de la gama. El primer motor Audi de cinco cilindros, con una cilindrada de 2.144 cm³ en el Audi 100 5E, desarrollaba una potencia de 100 kW (136 CV), lo que permitía acelerar de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 190 km/h.

Ya en 1978, Audi presentó el primer diésel de cinco cilindros: un motor atmosférico de dos litros de cilindrada que entregaba 51 kW (70 CV). Un año más tarde debutó el primer motor de gasolina de cinco cilindros con turbocompresor, instalado en el buque insignia de la marca en aquel momento, el Audi 200 5T, con 125 kW (170 CV). Dado que la cilindrada no podía aumentarse de forma significativa, la sobrealimentación se convirtió en la única vía para incrementar de manera relevante la potencia del motor. El año 1980 resultó decisivo para la proyección pública del cinco cilindros: en marzo, la marca de los cuatro aros presentó el Audi quattro en el Salón del Automóvil de Ginebra. Su motor turbo de cinco cilindros desarrollaba inicialmente 147 kW (200 CV). Este potente propulsor, combinado con la refrigeración del aire de admisión mediante un intercooler y la tracción total permanente quattro, llevó a Audi a encadenar numerosos éxitos en competición durante los años siguientes, incluidos dos campeonatos del mundo de marcas y dos campeonatos del mundo de pilotos en una disciplina como los rallies, que gozaba entonces de una enorme popularidad. Aquellos títulos reforzaron la imagen de la marca y alimentaron la leyenda del cinco cilindros. En los coches de rally que posteriormente formarían parte del Grupo B, la última evolución de este formidable motor, ya con tecnología de cuatro válvulas por cilindro, superaba ampliamente los 500 CV. En el Audi IMSA GTO, que revolucionó las carreras de turismos en Estados Unidos en 1989, la potencia alcanzaba los 530 kW (720 CV).

Audi también introdujo importantes evoluciones para el motor de cinco cilindros en modelos de producción. En el Audi RS2, presentado en 1994 hacia el final del ciclo de vida del Audi 80 B4, el propulsor extraía 232 kW (315 CV) de sus todavía contenidos 2,2 litros de cilindrada. En aquel momento el RS2 era el vehículo de producción con carrocería familiar más potente del mundo y sentó las bases de la familia de modelos Audi RS de altas prestaciones. Casi al mismo tiempo, el motor de cinco cilindros inició su despedida del segmento en el que militaba el Audi 80 B4 con la llegada del Audi A4 B5 en 1994, dando paso progresivamente a los nuevos motores V6 durante la segunda mitad de la década de 1990. Los últimos motores de cinco cilindros de la serie original, el 2.5 TDI del Audi A6 y el 20V turbo de 2,2 litros del Audi S6, modelo que también forma parte de la exposición, dejaron de producirse en 1997.

Los aficionados al motor de cinco cilindros y a su característico sonido tuvieron que esperar hasta 2009, cuando quattro GmbH lanzó el Audi TT RS con un motor 2.5 TFSI montado en posición transversal. Desarrollado sobre la base del motor EA 855 del Grupo, esta mecánica de altas prestaciones incorporaba un bloque reforzado y entregaba 250 kW (340 CV). En los años posteriores este popular propulsor regresó en diferentes configuraciones a los modelos RS de la gama, bajo la responsabilidad de Audi Sport GmbH desde 2016. Con ello, el cinco cilindros recuperó su estatus de culto y fue reconocido como “Motor del Año” durante nueve años consecutivos.