Iba a ser un milagro que alguno de los monoplazas de Aston Martin pudiera terminar una carrera y finalmente, no se ha producido. Tanto Fernando Alonso como Lance Stroll no han terminado un Gran Premio de Australia en el que el equipo no llegaba nada preparado para afrontar las exigencias de un fin de semana de competición, sobre todo, en términos de rodaje.
Fernando Alonso aguantó 15 vueltas en carrera después de una gran salida que le colocó en décima posición con un monoplaza que no está para estar en esos lugares. Lance Stroll estuvo algo más en pista y sumó una treintena de vueltas, después de abandonar también su monoplaza. Y tras primeras informaciones que apuntaban a Honda como razón de los abandonos, finalmente se ha confirmado que la unidad de potencia no fue la responsable del abandono del coche de Fernando y de los problemas de los dos AMR26.
«En Melbourne dimos otro paso en la dirección correcta. Pudimos comprobar que las contramedidas de nuestra unidad de potencia funcionaron en condiciones de carrera cuando corrimos el gran premio sin problemas de fiabilidad. Esta mejora ha sido significativa si comparamos nuestra situación en Bahrein con la actual. La semana que viene en China confiamos en que la batería durará más. Nos centraremos en dar vueltas y recopilar datos para mejorar nuestro rendimiento y optimizar la gestión energética», comentan desde Honda.
Las sospechas sobre el motor Honda crecieron cuando Fernando Alonso se vio obligado a detener su coche en la vuelta 14, regresó posteriormente a pista para completar más vueltas y terminó retirándose definitivamente en la vuelta 35.
Pero desde el equipo dejaron claro que la decisión final de retirar el coche de Alonso fue estratégica, no consecuencia directa de un fallo en la unidad de potencia. Mike Krack, jefe de operaciones en pista de Aston Martin, explicó que el equipo decidió no asumir riesgos innecesarios teniendo en cuenta la situación en carrera.
«Creo que es de dominio público que no vamos sobrados de piezas. No había mucho que ganar desde la posición en la que estábamos y decidimos conjuntamente preservar los componentes. No hubo ningún problema relacionado con la unidad de potencia. No tenemos una bola de cristal, pero estoy bastante seguro de que podríamos haber terminado», añade Mike Krack.
Vía – thebestf1.es