• La planta de Burnaston de Toyota Motor Manufacturing UK (TMMUK) alberga la primera Toyota Circular Factory de Europa (TCF).
  • La nueva instalación explora procesos y oportunidades para maximizar la reutilización, el reciclaje y la reconversión de piezas y materiales procedentes de vehículos al final de su vida útil.
  • Los conocimientos obtenidos servirán para el diseño de futuros vehículos, facilitando su reacondicionamiento y un desmontaje más eficiente una vez que acaba su etapa.
  • Los procesos se benefician de las mismas metodologías del Sistema de Producción Toyota que han transformado la eficiencia de la fabricación a nivel mundial, y el enfoque circular respalda la estrategia de Toyota para lograr la neutralidad global de carbono en sus productos y operaciones.

Históricamente, las plantas de fabricación de automóviles han funcionado con un modelo lineal: reciben materiales y componentes, los utilizan para ensamblar nuevos vehículos y, una vez finalizado el proceso, el ciclo termina. De este modo, este enfoque se mantuvo así durante más de un siglo.

Hoy en día, Toyota Circular Factory (TCF) trabaja a la vanguardia de una nueva filosofía que, con un enfoque medioambiental, busca maximizar las oportunidades de reciclaje, reutilización y reconversión cuando los vehículos llegan al final de su ciclo de vida.

En Europa, la planta de Burnaston, en Derbyshire, de Toyota Motor Manufacturing UK (TMUK) alberga la primera Toyota Circular Factory, un proyecto pionero que está estableciendo métodos y estándares que se utilizarán para una futura red de instalaciones en toda la región. Sobre la base de este inicio, este año se ha inaugurado una segunda TCF en Polonia.

Aplicando los principios del Sistema de Producción Toyota (TPS), Toyota Circular Factory va más allá de optimizar la recuperación de piezas y materiales de vehículos al final de su vida útil, para determinar cómo el enfoque circular puede aplicarse con el fin de respaldar un diseño, una fabricación y un uso de los vehículos más eficientes.

Leon Van Der Merwe, vicepresidente de Economía Circular y Negocio Energético de Toyota Motor Europe (TME), comentó: “Toyota tiene una larga trayectoria en el desarrollo del Sistema de Producción Toyota, cuyos principios se han convertido en el estándar mundial de eficiencia en la fabricación. Ahora estamos aplicando ese mismo concepto a la circularidad, diseñando sistemas que ayuden a garantizar el máximo aprovechamiento de los vehículos al final de su vida útil. En última instancia, la ambición es establecer progresivamente un modelo de economía circular en el que los recursos fluyan a través de múltiples ciclos de vida, reduciendo el impacto ambiental, mejorando la seguridad del suministro de materiales y respaldando el compromiso medioambiental a largo plazo de Toyota”, explicó.

Ali Umit Sengezer, responsable de Toyota Circular Factory en Toyota Motor Europe (TME), declaró: “En el primer año desde su lanzamiento, TCF Burnaston ya está ofreciendo excelentes resultados y aportándonos valiosos conocimientos, no solo sobre cómo gestionamos los procesos al final de la vida útil de los vehículos, sino también sobre cómo podemos incorporar la circularidad en la planificación y el diseño de los futuros vehículos. Esto nos permitirá obtener beneficios aún mayores, ayudándonos a maximizar el potencial de los materiales, recursos y piezas que utilizamos”, señaló.

La importancia de la circularidad 

TCF apoya directamente los objetivos del Toyota Environmental Challenge 2050, una serie de objetivos medioambientales anunciadas en 2015 para proporcionar a Toyota un marco con el que alcanzar la neutralidad de carbono en todos sus productos y operaciones a nivel global, un objetivo que aspira a lograr en Europa para 2040. En particular, se alinea con el quinto desafío: la construcción de una sociedad y unos sistemas basados en el reciclaje.

La importancia de la circularidad en Europa está aumentando con nuevas normativas que exigen un reciclaje y una recuperación de materiales más eficientes, transformando el panorama de la gestión de los vehículos al final de su vida útil. Toyota ve esto como una oportunidad para crear nuevos modelos industriales capaces de ofrecer una mayor trazabilidad de los materiales y anticiparse a los futuros requisitos, en lugar de limitarse simplemente a cumplirlos.

La circularidad ofrece un enfoque claro y práctico para mantener los recursos en uso durante el mayor tiempo posible y con el máximo valor.

En la práctica, los beneficios clave son:

  • Menor dependencia y uso de materias primas vírgenes
  • Diseño de vehículos para facilitar su desmontaje, reutilización y reparación
  • Prolongación de la vida útil de los vehículos mediante técnicas de reacondicionamiento seguras y estandarizadas
  • Recuperación eficiente de materiales al final de la vida útil del vehículo
  • Reincorporación de los materiales recuperados a los procesos de fabricación

La elección de TMUK Burnaston

TMUK Burnaston fue elegida como la ubicación idónea para iniciar el concepto de fábrica circular, ya que el Reino Unido cuenta con uno de los mayores mercados de vehículos al final de su vida útil de Europa. Al ser uno de los pocos países europeos con volante a la derecha, la mayoría de los vehículos vendidos allí permanecen en el país hasta el final de su ciclo de vida. Esto ha propiciado el desarrollo de un sector de desmontaje maduro y con gran experiencia, así como de un ecosistema de aprendizaje consolidado.

Además, TMUK fue la primera operación de Toyota en Europa en fabricar vehículos híbridos, sentando así una sólida base de experiencia industrial y conocimiento técnico. Desde el inicio de sus operaciones en 1992, Burnaston ha producido más de cinco millones de coches y ya ha integrado una serie de procesos circulares dentro de su apuesta por la excelencia medioambiental, incluidos flujos de reciclaje y el uso de materiales recuperados.

Por ejemplo, el aluminio recuperado de las llantas de los coches en TCF-UK se recicla para fabricar nuevas piezas de fundición de motor en la planta de Deeside de TMUK, en el norte de Gales, antes de volver a introducirse en la línea de ensamblaje de la planta de Burnaston.

Proceso paso a paso

TCF Burnaston opera con un proceso paso a paso para gestionar los vehículos al final de su vida útil, que no solo cubre su desmontaje, sino también el análisis de cómo las piezas y materiales recuperados pueden reintroducirse en el concepto de fabricación circular. Y no se procesan únicamente vehículos Toyota y Lexus: también se trabajan modelos de múltiples marcas, lo que aporta una visión más amplia sobre los métodos de desmontaje, la composición de distintos materiales y diferentes experiencias reales de uso de los vehículos.

Se diferencia de las operaciones de desmontaje tradicionales en que se beneficia de las mismas metodologías del Sistema de Producción Toyota que han transformado la eficiencia de la fabricación a nivel mundial. En la práctica, estas metodologías se están aplicando “a la inversa” para maximizar la eficiencia y los resultados de la circularidad.

La primera etapa consiste en el despliegue controlado de los airbags para garantizar una manipulación segura antes de que comience el desmontaje. A lo largo de todo el proceso, todos los fluidos y gases se retiran cuidadosamente siguiendo procedimientos conformes y supervisados.

A continuación, se lleva a cabo un desmontaje estandarizado, realizado por técnicos formados que aportan su experiencia en la fabricación de Toyota a esta tarea, aplicando a la inversa metodologías de ensamblaje ya conocidas.

Los materiales recuperados se clasifican y separan, distinguiendo cuidadosamente metales, plásticos y elementos mixtos para un procesamiento posterior eficiente.

Esto permite una investigación temprana sobre cómo pueden reutilizarse y la identificación de vías para reincorporarlos a la cadena de valor de la fabricación. También se obtienen aprendizajes sobre el comportamiento de los materiales, su durabilidad y la facilidad o dificultad de acceso a ellos durante el proceso de desmontaje y recuperación.

A largo plazo, esto contribuirá al diseño de vehículos más fáciles de reparar, desmontar y gestionar al final de su ciclo de vida. La fabricación inversa estructurada de la TCF proporciona un circuito de retroalimentación al desarrollo de productos de Toyota, ayudando a la empresa a avanzar hacia la creación de sistemas en los que los recursos puedan reutilizarse con la máxima eficiencia.

Además del desmontaje de vehículos, Burnaston también ha introducido el reacondicionamiento de vehículos para prolongar de forma segura y consistente la vida útil de un coche. Cada vehículo reacondicionado se evalúa, clasifica y valida conforme a los estándares de Toyota, aprovechando la alta experiencia de la planta en fabricación y control de calidad.

Planes de futuro

Tras el lanzamiento de la primera TCF en TMUK Burnaston en el verano de 2025, Toyota ya ha anunciado una segunda ubicación en Europa en la planta de Wałbrzych de Toyota Motor Manufacturing Poland, el siguiente paso en la creación de una red regional de operaciones circulares con potencial para ir más allá de las propias actividades de Toyota y contribuir al ecosistema de fabricación en general.