• En las vacaciones de Semana Santa hay muchos factores que afectan a la conducción, relacionados con la meteorología cambiante y el inicio de la primavera. También es la época del año en la se concentra un mayor número de desplazamientos en pocos días.
  • Mantener en buen estado el parabrisas y los limpiaparabrisas cobra una mayor relevancia, ya que aumenta su carga de trabajo y se hacen más necesarios que nunca por todos los factores que dificultan la visión en esta época del año.

Las vacaciones de Semana Santa suponen un reto para los conductores, ya que suelen juntarse una serie de factores que dificultan especialmente la conducción. La DGT calcula que se producirán alrededor de 16 millones de desplazamientos, concentrados en pocos días, lo que aumenta significativamente en volumen de tráfico en las carreteras. Además, serán fechas con una meteorología muy cambiante, con lluvias y variaciones de temperaturas. Por si esto fuera poco, en esta época del año el sol comienza a incidir con más fuerza, lo que afecta a la visión; y en la madrugada del domingo habrá un cambio horario, por lo que amanecerá y anochecerá más tarde en la operación retorno. También hay un mayor movimiento de animales e insectos, y de crecimiento y floración de las plantas, con un aumento del polen y de polvo en el ambiente.

Todo ello afecta especialmente a la visibilidad, con el parabrisas y los limpiaparabrisas como protagonistas. No hay que olvidar que el 90% de la información que recibimos al conducir nos llega a través de la vista.

En Carglass® España hemos recopilado todos los factores que dificultan la conducción para concienciar de las especiales condiciones de la carretera en los desplazamientos por carretera en las vacaciones de Semana Santa 2026.

1. Visibilidad con lluvia

Es raro el año en el que no se producen abundantes lluvias en Semana Santa. El riesgo de sufrir un accidente cuando llueve es un 70% superior, y la reducción de la visibilidad es la principal culpable de este aumento de la siniestralidad, incluso por encima del menor agarre de los neumáticos sobre el asfalto mojado. Esta menor visibilidad se debe, principalmente, a la perturbación visual en el parabrisas; más que a la menor luz ambiental o a las gotas de agua en el aire. Incluso con los limpiaparabrisas en funcionamiento, el agua sobre el parabrisas distorsiona la luz, ya que la falta de uniformidad de esa capa de agua que se forma sobre el cristal, reduce el rendimiento visual del conductor.

Este efecto se multiplica si el parabrisas sufre desperfectos (impactos, grietas, arañazos…) y si las escobillas están en mal estado y dejan canales de agua en cada barrido.

En condiciones de fuertes lluvias y baja visibilidad hay que encender las luces y es aconsejable fijarnos en las luces de los coches que nos preceden, pues nos ayudan a saber por dónde va el camino y si hay imprevistos que les obligan a frenar.

2. Los peligros asociados a los charcos

Cuando llueve mucho es muy práctico “leer” el asfalto para buscar charcos o regueros que puedan causar un aquaplaning, y también para detectar su agarre. También hay que aumentar la distancia de seguridad para disponer de más tiempo de reacción ante imprevistos, más distancia para frenar y reducir el efecto del agua en suspensión que levanta el vehículo que nos precede. Otro truco interesante es mantenernos atentos a los vehículos que nos rodean, sobre todo, camiones y autobuses, pues pueden levantar grandes cantidades de agua con barro al pasar sobre charcos. Si recibimos una de estas grandes salpicaduras por sorpresa (sobre todo, cuando vienen del sentido contrario de una autovía o autopista) no hay que perder la calma y actuar como en un deslumbramiento: dirigir la vista hacia una referencia que nos permita seguir circulando sin salirnos del carril. Lo mejor suele ser bajar la vista hacia la derecha, y buscar la línea de la carretera o el borde del arcén.

3. Los sistemas ADAS con lluvia

Un prestigioso estudio* ha demostrado que el funcionamiento de los sistemas ADAS se ve afectado negativamente por la lluvia y, en menor medida, por la suciedad en el parabrisas. Carglass® recomienda limpiar las zonas alrededor de las cámaras y los sensores de radar en cada parada; y alerta a los conductores para que sean conscientes de las limitaciones de los sistemas ADAS en condiciones adversas.

4. Cambios bruscos de luminosidad

En Semana Santa podemos vivir las cuatro estaciones en un mismo día, con cielos encapotados, mucho sol e incluso granizadas. Llevar unas buenas gafas de sol en el coche y saber usar los parasoles nos ayudará a tener una mejor visión y la vista más descansada.

5. Cuándo no usar el limpiaparabrisas

No es recomendable usar el líquido y los limpiaparabrisas con el sol de cara, porque durante un largo instante no veremos casi nada. A 100 km/h se recorren casi 28 metros cada segundo, por lo que unos instantes sin visión pueden provocar un accidente. Este efecto se acentúa, en gravedad y tiempo “a ciegas”, con unas escobillas desgastadas.

6. El polvo y el polen

Además, en Semana Santa, hay otros  dos factores que acentúan todo lo dicho: comienza a aumentar la cantidad de polvo y polen en suspensión en el aire. Las gotas están impregnadas de estas sustancias, son más opacas y pueden generar una capa de barro fino sobre el parabrisas, que unos limpias en mal estado extienden generando surcos. Es importante elegir bien cuándo usar los limpiaparabrisas para limpiarlo, porque el barro que se forma en el parabrisas y los reflejos de la luz nos dejarán a ciegas unos segundos.

El polen, además, afecta a la visión de las personas alérgicas y puede generar estornudos: hacerlo durante cinco segundos seguidos a 90 kilómetros por hora implica dejar de prestar atención a la carretera durante más de 125 metros. Hay que revisar el filtro antipolen de nuestro coche y estar atento a la medicación contra las alergias, porque puede producir somnolencia.

7. Crece la vegetación

Las plantas comienzan a crecer y pueden dificultar la visibilidad a través de zonas (interiores de curvas, medianas, cruces, rotondas…) en las que, en invierno y sin hojas, había una perfecta visibilidad. Hay que estar atentos a estos cambios en nuestros recorridos diarios, en los que nos puede aparecer un coche, moto, ciclista o peatón “de la nada”, porque estaba oculto tras la vegetación. Por otro lado, los frutos y las resinas pegajosas de algunos árboles pueden caer sobre el parabrisas cuando estamos estacionados, y son difíciles de limpiar.

8. Más pájaros

El número de pájaros también aumenta en esta época. Si un ave impacta contra el parabrisas, hay que mantener la calma y no mover el volante ya que el cristal aguantará el impacto y solo nos llevaremos un susto. Otro efecto secundario de las aves se produce cuando aparcamos debajo de un árbol, en forma de excrementos que son difíciles de limpiar (incluso con los limpias y el líquido) y dificultan la visión.

9.  Y más insectos

Aunque cada vez hay menos, en Semana Santa puede aumentar el número de insectos que acaban estampados contra el parabrisas. Hay que usar los limpiaparabrisas con regularidad para no comprometer la visibilidad, y evitar que los restos de los insectos se sequen y dañen las escobillas.

10. Muchos desplazamientos concentrados

En Semana Santa las operaciones salida se concentran en muy pocos días y aumenta exponencialmente la densidad del tráfico. Como siempre, se recomienda paciencia al volante y comprensión con aquellos conductores que no están acostumbrados a circular por carreteras desconocidas.

Por todos estos motivos, Carglass® España recomienda revisar el estado del parabrisas y de las escobillas, que deben ser sustituidas, al menos, una vez al año; o incluso con mayor frecuencia si se realiza un elevado kilometraje. También recomendamos aplicar nuestro tratamiento antilluvia en el parabrisas. Está demostrado por diversos estudios que los tratamientos hidrofóbicos mejoran la visibilidad en lluvia y son muy beneficiosos de noche.